Recuerdo que cuando nos conocimos lo primero que se me vino a la cabeza era lo mucho que te parecías a tu padre.
En realidad en los primeros momentos de vida dicen que todos los bebes humanos se parecen a sus padres. Y es que no dejamos de ser animales, a los cuales sus progenitores varones tienen que reconocer para no comerse. Y bueno, esto ya no sé si es más leyenda o qué, pero siempre he escuchado que las niñas suelen parecerse más a sus padres y los niños a sus madres, por lo menos físicamente. Desgraciadamente este caso no era la excepción y mi hija tenía tus ojos.
Como te eche de menos en esos días, te necesitaba a mi lado. El mundo se abrió debajo de mis pies por un segundo, pero después ya no tuve más tiempo para pensar en lo sola que estaba. El compromiso y la responsabilidad de criar a una hija sola son enormes, y ya desde el primer momento estás tan desbordada con todo lo que te está sucediendo que no tienes ni un segundo para pensar en ti. Esa personilla que crece por momentos, reclama constantemente tu atención y ya no eres capaz de pensar en nada más que en cómo te puedes organizar para dormir un poco.
La vida de una madre soltera trabajadora es tan, pero tan complicada, que descuidas muchos aspectos de ti misma, para dárselos generosamente a ella sin plantearte siquiera lo mucho que estás dejando atrás. Muchos irrecuperables, otros posiblemente no, aunque quizás, ya sí, en mi caso.
A parte de alguna pequeña rabieta y algún desencuentro generacional al llegar a la adolescencia, ha sido una bendición. La verdad, no he tenido que renunciar a tantas cosas, siempre he tenido la sensación de que aunque no existiese, mi vida no hubiera sido tan diferente y sin embargo no sería capaz de pensar en cómo habría vivido sin ella. Y ahora la echo de menos, y mucho, hace ya cuatro largos años que me dejó sola en la casa que compartíamos en el centro, primero fue la carrera, luego el curso en el extranjero después las prácticas y ahora el master…
… aunque en realidad no se ha marchado del todo, porque en el momento que vuelve a casa seguimos siendo las mismas de siempre, incondicionales la una para con la otra, aunque sea por un breve período de tiempo…
Cada vez me necesita menos, quizás es que en el fondo no lo he hecho tan mal…
Poco a poco, en cada una de sus visitas va llevándose algo y en breve habrá trasladado o tirado todas las cosas que aún conservaba en nuestra casa, mi casa ya, al final…
“Tendré que hacer algo con su habitación o irremediablemente se va a convertir en un trastero ilegal dentro de la casa, la semana que viene tendré un poco de tiempo en cuanto decida que novela publicamos, seguro que encuentro como y en un par de meses como mucho consigo darle una mano de pintura, renovar un poco la decoración y ponerla cómoda.”
Paula había jugado también un papel importantísimo en nuestras vidas, sin ella todo hubiera sido más complicado y difícil y por supuesto no creo que pudiese ahora mismo estar pensando siquiera en asumir la dirección de la editorial. Esa vida no habría sido posible ya desde el principio y yo seguramente no habría tenido otra opción, para poder con todo, que incluir a su padre en la ecuación…